sábado, 18 de septiembre de 2010

lunes, 25 de mayo de 2009


FENICE

“And old phoenix has gone again, but this time the new bird is an improved version, one that is going to live forever, it’s time for the dark Phoenix to arise”
FENICE

El antiguo ave fénix se ha ido de nuevo, dejando un gran legado, pero esta vez la historia será diferente, una nueva ave ha surgido diferente a todas las anteriores para marcar el inicio de una nueva era, llegó la hora del fénix oscuro.
Nacida de la tierra, se eleva hasta el aire. Forjada en el infierno, y templada con el frio de hielo glaciar. Ya no es solo fuego tibio o acogedor, ahora será destructivo cuando sea necesario y proveerá la más recia protección a los que la acompañen. Será energía pura.
Afortunados los que estén cerca a ella, malditos los que se atraviesen en su camino
No será más un mito, una leyenda o un rumor, esta vez nace para estar en la cima y se quedara eternamente allí.
Aunque acaba de nacer, ya tiene la fuerza suficiente para destacar entre sus antecesoras. Cuando haya madurado una fuerza sin precedentes la caracterizará, solo pocos serán capaces de ver en sus ojos los destellos de las bondades de sus vidas pasadas, ya que para los demás, será un ente impenetrable, indestructible, la más imponente bestia que jamás se haya imaginado.
Una criatura sin tiempo y sin espacio pues su sola voluntad trasciende los límites
Por primera vez esta ave será realmente inmortal.
Sebastian Thomas

miércoles, 3 de diciembre de 2008

viernes, 30 de noviembre de 2007

Se que estas en algún lugar.
Mas lo que quiero en verdad,
no es solo a ti encontrar,
sino también reconocer y sentir
que eres sin quien no puedo vivir.

Este deseo incompleto estaría
si no sientes lo mismo.
Si me esquivaras,
como se esquiva al abismo,
una burla cruel del destino seria.

Mi vida entera te he esperado.
Mi vida entera te he buscado.
Mi vida entera te he intentado encontrar.
Podría seguir haciéndolo 50 años más,
pero si al término lo he logrado,
no me arrepentiría jamás.

Cual sea tu nombre…no me importa.
No me interesa tu pasado.
Color de ojos, de piel, de pelo,
me lo he imaginado.
Pero lo que realmente vale
es que me quieras y poderte querer
más de lo que jamás hayas pensado.

Cada vez que alguien llega
siento mi corazón que se intriga,
junto con mi alma que entrega
y mi cuerpo que me empuja
a saber si has llegado al fin,
o si solo una mujer me he cruzado
sin quien otro no pueda vivir.

Sebastián Thomas




Para Julia María Rozo
El jueves 25 de octubre de 2007 el ave del paraíso descansó en su nido después de cinco años que duro este reinado. Dos días después nos encontramos celebrando que un nuevo huevo rojo se esta formando, con las nuevas expectativas que tiene el nuevo fénix de una nueva vida, pero con la experiencia trasmitida através de las cenizas de una ciclo culminado lleno de triunfos y experiencias. Fui parte de ese último ciclo, vi como el ave nació, alcanzó un pleno esplendor dorado y rojo, con una pasión que solo el fuego incandescente de sus plumas puede superar y finalmente llego con gran alegría a su final. En este momento estoy siendo parte del inicio del nuevo ciclo y deseo de todo corazón que me vuelvas a dar el honor de ser parte de tu vida y que me contagies de tu fuego cuando el mío se este apagando, que me dejes darte luz y energía cuando el tuyo sufra momentos de frío y dudas. Ha sido un placer haberte conocido. Cada vez que pienso que haría diferente si pudiera devolver el tiempo, llego a la misma conclusión….nada….no cambiaría por nada el haber compartido contigo. Quiero tener el placer seguir conociéndote. Y sea lo que sea que nos depare la vida, se que vas a saber llegar al final de tus metas de la mejor forma posible. Con el mismo fuego con el que llegaste a tu nido el día de tu grado.
The Phoenix Bird (Hans Christian Andersen, 1850)

En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.
Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animal murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.
El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.
Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.
¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.
En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!
生: Vida 死: Muerte